Atrévete a brillar con tu marca personal
- Maricela Salas
- 30 mar
- 12 Min. de lectura
BE3: LA FÓRMULA PARA BRILLAR
Un periodista español y coach de comunicación, Julián Reyes, me enseñó un gran truco que me ha sido de utilidad, él dijo… “una forma efectiva de compartir conceptos e ideas es de tres en tres, ya que serán captados por el cerebro de nuestro público de forma sencilla e inmediata y posiblemente serán memorables. Serán recordados durante mucho tiempo”.
Su enseñanza me pareció tan sencilla, pero a la vez tan valiosa, porque en un mundo saturado de información y de expresiones complejas, la practicidad y lo simple valen oro.
Desde ese entonces, la mayoría de mis disertaciones versan sobre tres ejes, no más, porque quiero que mi mensaje sea útil, práctico y principalmente recordado.
Por eso, hoy, te quiero compartir la fórmula que he desarrollado e implementado para potenciar mi marca personal, que es la misma que uso con mis clientes, estudiantes y todo aquel quien me preste su atención.
Se trata de “BE3: LA FÓRMULA PARA BRILLAR”, tres etapas que te llevarán en un viaje de auto reflexión, auto descubrimiento y auto pellizco y te movilizarán del lugar donde estás, hacia el lugar donde quieres llegar.
Y te preguntarás… ¿por qué es importante potenciar mi marca personal? y, para que tú mismo te respondas, ahora te pregunto yo:
¿Quieres ser reconocido como experto en tu ámbito profesional?
¿Te interesan mejores oportunidades laborales?
¿Quisieras que la persona que te gusta te elija a ti?
¿Deseas que tus familiares te respeten como autoridad?
¿Buscas que más personas te conozcan?
¿Te interesa tener más clientes?
Si has respondido sí a, al menos, una de estas preguntas, fortalecer tu marca personal te será de gran utilidad.
Y es que todos, absolutamente todos nosotros, nos vendemos a diario. Sí, como lo lees, todos los días nos vendemos consciente o inconscientemente, ante nuestros familiares, amigos, jefes, colegas de trabajo, proveedores, clientes, profesores, estudiantes, ante quien sea. Somos un producto en constante venta.
Con las distancias del caso, podemos hacer una analogía entre la venta de un producto comercial, llámese un refresco, unos zapatos o un automóvil de lujo, con la venta de nosotros mismos.
Las personas también nos vendemos ante otros para lograr nuestros objetivos personales, profesionales, académicos o comerciales, y por eso, debemos cuidar nuestro contenido, nuestra apariencia y promocionarnos.
Ahora, reflexiona… ¿Cómo es tu marca personal?
Sigamos la regla del tres, elije alguna de estas opciones de tipos de marca personal que plantea Rubén Martín Rubio en su libro “El poder de tu marca personal”.
Marca blanca: es aquella que no se gestiona, la que se deja a “la libre”. Como quien dice, se deja “a la mano de Dios”, que sea lo que tenga que ser. No hay autoanálisis, no hay planificación, no hay acciones programadas para potenciar nuestra imagen.
Marca enlatada: es la que se inspira en otra marca personal y busca copiarla, imitarla. La que deja de lado su esencia con y tal de parecerse a otra. Renuncia a su personalidad porque cree que fingir ser otra es mejor.
Marca gestionada: la que se conoce a sí misma, cree en sí, fomenta su ser, planifica su proyección y cuida su coherencia con lo que piensa, dice y hace.
Si tu elección no fue “marca gestionada” entonces este capítulo te será aún de más utilidad, porque ese es el estado ideal y para ello, está diseñada “BE3: LA FÓRMULA PARA BRILLAR”.
¿Te atreves a gestionar y brillar con tu marca personal? Si la respuesta fue sí… empecemos a aplicar la fórmula.
EL PRIMER BE
En alguna oportunidad escuché esta reflexión…
“Una mañana, un granjero escuchó un horrible sonido al pasar junto al pozo seco que tenía en su granja. Al asomarse, descubrió que su mula se había caído en un pozo.
Entonces, él llamó a un amigo para que le ayudara a rescatarla y éste, luego de analizar la situación, le dijo:
Lo lamento, no se puede hacer nada por la mula. Lo mejor es que la sacrifiquemos para evitarle la agonía.
El granjero se puso triste, pero ambos fueron por palas para enterrar a la mula y tapar el pozo.
La mula, al sentir la tierra, se extrañó. Miró hacia arriba y se asustó. Se dio cuenta de que su amo quería enterrarla.
La mula entró en pánico y comenzó a dar saltos sin parar.
Entonces, se dio cuenta de que al hacer eso, la tierra caía en el suelo, y al aplastarla se iba formando un montículo que iba creciendo con cada palada.
La mula empezó a repetir sus movimientos y, poco a poco, la tierra bajo sus patas empezó a crecer y llevarla hacia arriba.
Unas horas después, el granjero y su amigo vieron como la mula salió del pozo usando la tierra que le tiraban”.
El primer paso para desarrollarnos como personas y emprender cualquier camino a nuestras metas es creer en nosotros mismo, enfocarnos en lo positivo, darle significado de oportunidad y accionar para lograr lo que soñamos.
Como la mula, todos nosotros enfrentaremos obstáculos en nuestras vidas y nos corresponde tomar la decisión de qué haremos con todas las paladas de tierra que nos caigan mientras transitemos por esas situaciones difíciles.
Así que el primer “BE” es de “BELIEVE”, creer en español. Creer en ti es el primer paso hacia cualquier objetivo.
Y es que tú eres tu principal producto y nadie puede vender bien algo en lo que no cree.
Algunas prácticas que te permitirán fortalecer tu autoestima y creer más en ti son:
Háblate bonito: Las palabras son poderosas y escucharlas constantemente fomentarán tus pensamientos positivos que, a la vez, se traducirán en emociones que promuevan tu salud física y mental.
Decirte a diario, en silencio o en voz alta: yo puedo, yo soy capaz, yo tengo el talento, yo tengo la actitud, soy una persona valiosa, entre muchas otras afirmaciones positivas, te ayudarán a crear hábitos de amor propio.
Agradece los cumplidos: Cuando alguien te haga un cumplido, acéptalo. No uses expresiones como: no fue nada, no me lo merezco o no fue para tanto.
Aprende a recibir elogios y a responderlos con un gracias, fue un honor o estoy para servirle, no te minimices, por el contrario, reconoce tu valor.
No le prestes oído a las palabras hirientes: No aceptes expresiones o tratos humillantes, jamás te creas merecedor de un menosprecio o mal trato.
Recuerda que las personas heridas hieren, que las personas enojadas maltratan, comprende que las malas actitudes si no son aceptadas siguen perteneciendo a quien las genera. Presta atención solo a aquello que te realimenta y lo demás, déjalo atrás, no lo cargues.
Evita las comparaciones: todos somos diferentes, así que no tiene sentido andarte comparando. Está bien inspirarte en otros, hay gente realmente admirable, pero jamás pretendas ser quien no eres.
Eres una persona única, con talentos y defectos como todos, así que toma todo eso, trabájalo y transfórmalo en tu valor agregado para aportar al mundo.
Enfócate en lo bueno: todos los días tendrás la oportunidad de decidir en qué te vas a enfocar: en lo bueno, en lo malo, en lo que tienes, en lo que no tienes, en los errores, en los aciertos, en los talentos o en las deficiencias.
Pon tu atención en lo que te permita crecer. Esto es lo que hace que personas que viven las mismas circunstancias tomen diferentes caminos, ya que unas se enfocarán en ver todo negativo y otras en buscar lo positivo de la experiencia y, recuerda, donde va el enfoque, va la energía. ¿A qué le vas a dar tu energía?
Rodéate de gente buena: dicen que somos el promedio de las personas con las cuales más nos relacionamos, así que elige bien con quien compartes tu vida. Toda persona quien te inspire a ser mejor, quien te aliente, quien comparta valores contigo y quien te apoye merece un espacio junto a ti.
Por ende, aléjate de las personas que te hagan sentir que no eres tú, de aquellos que te maltraten con sus palabras o acciones. No compartas tu tiempo con gente que no cree en tu potencial.
BELIEVE, CREE en ti mismo, y ya tendrás el primer gran paso para brillar con tu marca personal.
EL SEGUNDO BE
Dijo Platón, “no hay mayor perfección en el mal que el parecer ser bueno no siéndolo”.
¿Y tú quieres ser una persona malvada? ¿Quieres ser una farsa? ¿Deseas proyectarte como algo que no eres? ¿Estás dispuesto a vivir en la mentira?
Todo lo que está cimentado en la falsedad tarde o temprano se cae, se destruye, se descubre y lo peor que te puede pasar es perder tu credibilidad.
Así que junto con creer en ti mismo, te corresponde cultivar tu ser. El segundo be es simplemente BE = SER. ¿Y cómo puedes cultivar tu ser?
Si quieres mejorar tu ser, debes empezar por la autoevaluación, ya que es bien sabido que no se puede mejorar lo que no se conoce.
Entonces, siempre es un buen momento para detenerte y hacer visco para adentro y ver dentro de ti mismo.
Toma algunos minutos por día y empieza a responderte estas preguntas. Pero, ojo, debes respondértelas por escrito, porque debes tenerlas a mano para leerlas con frecuencia para recordarte y reflexionar sobre quién eres.
¿Cuál es tu misión? Define qué es lo que vienes a hacer a este mundo, qué te motiva a levantarte cada día. Para definir mejor tu visión te recomiendo investigar más sobre la filosofía japonesa IKIGAI, la cual establece que hemos encontrado nuestro propósito cuando hacemos lo que nos gusta y además, lo hacemos bien, aportamos al mundo y nos pagan por ello para vivir bien.
¿Cuál es tu visión? Establece a dónde quieres llegar con aquello que definiste como tu misión o propósito de vida. ¿Dónde te visualizas en el mediano y largo plazo?
Proyectarte hacia el futuro te permite identificar la brecha entre el lugar donde te encuentras y aquel al que deseas llegar. Así, puedes establecer las acciones necesarias para avanzar.
¿Cuáles son tus valores? Reflexiona sobre lo que guía tu accionar, los comportamientos que te hacen sentir bien contigo mismo y los que te hacen sentir con incomodidad. ¿Cuáles son tus no negociables?
Por ejemplo: lealtad, responsabilidad, sororidad, solidaridad, altruismo, honestidad, puntualidad, entre otros. Enlista los valores con lo que más te identificas y has una breve descripción de lo que significa cada uno para ti.
¿Cuáles son tus fortalezas? Describe en lo que eres muy bueno, aquello que haces bien, cuáles son tus talentos naturales y si no se te ocurre nada, porque lamentablemente los seres humanos somos muy buenos para ver nuestros defectos, pero no nuestras virtudes, entonces pregúntale a una persona de tu confianza.
¿Cuáles son tus debilidades? Todos tenemos aspectos por mejorar, así que enlista las cosas que deseas y necesitas mejorar para cumplir con tu misión y avanzar hasta tu visión.
¿Qué te diferencia de otros? Cuando hayas identificado tu misión, visión, valores, fortalezas y debilidades, indaga qué de todo ello te hace diferente o te destaca de otros. Sácale provecho a esa diferencia para resaltar.
Cultiva tu esencia y desarróllala con coherencia. Que haya coherencia entre lo que piensas, dices y haces... ese es tu ser.
Y si creemos en nosotros mismo y estamos cultivando permanentemente nuestro ser… estaremos preparados para el tercer BE.
EL BE FINAL
Dicen que “la gallina cacaraquienta es la que más se toma en cuenta”.
Para sobresalir en este mundo competitivo, hay que difundir quiénes somos y qué hacemos. Porque en la vida real es mejor estimado quien mejor sabe comunicarse. Lo que no se dice, no existe.
Deja tus miedos de lado, anímate a comunicar lo que sabes, lo que haces, lo que eres. No es egocentrismo, es ESTRATEGIA.
Cuando creas en ti y tengas muy claro quién eres, es el turno del tercer BE: BECOME VISIBLE o hacerte visible. Porque no solo hay que ser, sino también parecer.
Es que para fortalecer nuestra marca personal debemos proyectarnos para generar la imagen que deseamos en nuestros públicos, llámense clientes, proveedores, jefes, colaboradores, pareja, entre otros.
Sin acción no hay transformación, así que te sugiero algunos pasos para accionar hacia una adecuada y congruente proyección de marca personal.
1. Establece tus objetivos de proyección personal.
¿Cómo quieres ser percibido? No puedes elaborar tu plan de proyección si no tienes esto claro. Primero lo primero y eso es definir tus objetivos de proyección, los cuales deben cumplir con la regla SMART, es decir que sean objetivos específicos (specifics), medibles, alcanzables, relevantes y en tiempo.
Trabajemos con este ejemplo: Mejorar mi posicionamiento como médico dermatólogo, especialista en cuidado de la piel propensa al acné, durante los meses de setiembre, octubre y noviembre del año X.
Te recomiendo establecer un máximo de tres objetivos por periodo, para que puedas enfocarte en lo más importante y mantengas el control.
2. Elije los colores que te identifican.
Ponle color a tu marca personal. Los colores tienen significados, así que busca aquellos que son congruentes con tus valores, misión, visión y además, sean de tu gusto.
Por ejemplo, en mi cultura, el negro está relacionado con la elegancia, el poder, el luto y el misterio, entre otros. El rojo con la sensualidad, la pasión, el amor, la ira o la venganza, y así cada color representa diferentes atributos. Encuentra los tuyos y úsalos estratégicamente en tus identificadores gráficos, vestimenta, oficina y los canales de comunicación que elijas para proyectarte.
Para nuestro ejemplo vamos a escoger los colores: blanco, celeste y azul, porque representan pureza, limpieza, salud y confianza, muy relacionados con la salud.
3. Crea un logo para tu marca personal.
Crea tu propio logotipo, tu representación gráfica a través de la cual puedas proyectarte y posicionarte. Usa en él tus colores y otros elementos que te representen y tengan significado para ti.
Para ello, puedes contratar a una persona profesional en diseño o utilizar alguna de las aplicaciones que existen para estos fines, ya sean de paga o gratuitas. Existen muchas opciones en el mercado para lograrlo. Cuando lo tengas, úsalo en todos tus materiales de comunicación.
4. Define los principales temas en los que te vas a enfocar.
Ser experto en algo te da autoridad. Así que te recomiendo elegir tres temas (recuerda la regla de tres) que sean los más relevantes y estratégicos para ti y prepara una estrategia de contenidos para ellos.
Para continuar con nuestro ejemplo, los tres temas serán: 1. mi formación y experiencia como dermatólogo, ya que quiero que conozcan mi calidad profesional y que confíen en mí; 2. los resultados de mis clientes, ya que me interesa que sean visibles los problemas que trato y cómo les doy solución y finalmente, 3. me interesa mostrar los productos y equipos que utilizo, para que haya conciencia de la calidad y tecnología de punta que utilizo.
Recuerda, todo lo que pienses, digas y hagas debe ser congruente con tu misión, visión y valores. Tus contenidos deben ser reales, nunca, nunca debes proyectar algo que no eres.
5. Selecciona los formatos y canales de comunicación por los cuales te vas a proyectar.
Tienes infinidad de canales de comunicación a tu disposición, por ejemplo: muchas redes sociales y muy variadas, blogs, podcast, sitios web, charlas, talleres, escribir un libro, artículos o ser quien levanta la mano cuando se solicita a un voluntario para participar… usa tu creatividad, innovación y no te olvides de actuar con alineamiento estratégico en tus objetivos. Se constante, que proyectarse no es tarea de un día, sino un proceso continuo.
Y para todos esos canales, también tienes una infinidad de formatos para usar: fotografías, caricaturas, videos, reels, carruseles, audios, gifs, stickers y muchos otros más. Escoge los que se ajusten a tus objetivos y posibilidades.
6. Establece un calendario de acciones.
Si no plasmas las acciones que desees implementar en un cronograma de trabajo, es muy probable que nunca logres tu objetivo. Tener una herramienta escrita para darle seguimiento a nuestros compromisos es fundamental.
No tiene que ser algo complejo, pero si algo que te permite darle seguimiento a cuáles son los siguientes pasos que debes dar. Claro, si eres una persona experta en herramientas de planeación puedes darle rienda suelta a tus habilidades.
También planifica de acuerdo a lo que sea factible para ti, estos son solo ejemplos. Tú sabrás cuántos contenidos, formatos, canales y cuál frecuencia y plazo es alcanzable.
Yo te recomiendo, como mínimo, hacer una planeación como el ejemplo que verás más adelante. Si lo deseas más elaborado ¿Quién soy yo para limitar tu talento?
Procura que la comunicación sea bidireccional. Solo la escucha y la interacción con nuestros públicos nos va a permitir establecer relaciones fuertes y confiables. Así que incluye tus datos de contacto y responde a consultas y comentarios.
Finalmente, atrévete a brillar, permítete destacar, como quien dice… asume una posición
SIN MIEDO AL ÉXITO.
Es que a veces tenemos mucho que dar y gran credibilidad y cuando se nos presentan oportunidades para brillar damos un paso hacia atrás, preferimos que otro lo haga o tenemos miedo de no dar la talla.
¿Y cuáles son esos espacios para brillar? por ejemplo: aceptar una nueva responsabilidad, ofrecerte como voluntario para implementar un proyecto, levantar la mano y participar en espacios de debate de ideas, una entrevista en un medio de comunicación, una charla en un congreso, escribir un artículo para un medio de comunicación, formar parte de un comité organizador, ser miembro de un jurado, salir en un anuncio, en fin, todos aquellos espacios, planeados o no planeados, que surgen y que nos permiten mostrar nuestras habilidades.
No importa si eres una persona introvertida o extrovertida, identificar y aprovechar las oportunidades que se nos presentan es cuestión de voluntad, iniciativa y estrategia.
Algunos encontrarán una oportunidad haciendo videos de TikTok y otros ofreciéndose como voluntarios para generar un nuevo proyecto.
Si crees en ti, sabes quién eres y buscas hacerte visible, encontrarás los espacios que mejor se adecúen a tu personalidad.
VIVE EL BE3 A DIARIO
BELIEVE, BE, BECOME VISIBLE
Se necesitan los tres pilares para brillar; sin alguno de ellos, la construcción de nuestra marca personal se cae, como un banco al que le hace falta una pata.
Recuerda, la responsabilidad de tu imagen personal está en tus manos y quién mejor que tú para hacerla brillar:
Así que:
BELIEVE: cree en ti y en los beneficios de gestionar tu marca personal.
BE: cultiva tu ser y tu esencia. Se congruencia entre lo que piensas, dices y haces. Nunca es tarde para alinear tus valores.
BECOME VISIBLE: establece un plan de acción para proyectarte, para ser visible, o sea, para parecer. Sé constante y disciplinado en ello. No solo hay que ser, sino también parecer.
Permítete brillar con tu marca personal y aportar a la sociedad toda esa luz que hay en ti.
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